CAPITULO 1
-¿cómo que regresa hoy?
-¿no te da gusto?
-sí, solo que… no creí que fuera tan pronto
-¿pronto? Pero si han pasado ya tres años. Ya es demasiado tiempo.
-tienes razón, al fin estará con nosotros – dije sin mucho ánimo – ¿se vendrá en taxi o le mandaran limosina?
-dijo que se vendría en taxi, no quería molestarnos – dijo mi madre con una sonrisa en los labios – siempre tan bondadosa.
-oh sí – puse el ultimo plato en la mesa – es una santa
-escucho un poco de enojo en ese tono Lizzie – mi padre apareció con las botellas de vino tinto - ¿a caso no te alegra tener a Bella en casa?
-claro papa – sonreí, obviamente fingiendo – estoy feliz de tener a mi hermana de regreso
-ese tono es mucho mejor – sonrió mi padre
Desvié la mirada hacia la ventana; no esperaba esa noticia, hacia ya tres años mi hermana se había ido a Italia por simple y mero gusto y ese… era mi sueño; vivir allí un tiempo, estudiar algo de arte para después regresar a casa más completa. Pero no… yo no podía tener esos lujos. Me había quedado en casa porque Bella era la mayor, asi que las oportunidades se pueden solo con la mayor… según mi padre ya que seguía las tradiciones de su familia.
Siempre me había quedado con ganas de hacer cosas, o ir a ciertos lugares gracias a mi hermana; mi padre tenía cierta preferencia con Bella, tal vez porque eran iguales o porque hacia siempre lo que papa hacia; en cambio yo, pensaba diferente, me gustaba seguir mis sueños, alcanzar mis metas a costa de todo y de todos. Era más rebelde. Cuando estaba en tercer grado, quería tocar el piano, pero no… porque Bella quería tocar el violín ya habrá otra oportunidad para mí. En preparatoria, había entrado al equipo de tenis de la escuela, tuve que salirme porque era muy costoso ya que con esos gastos no pagarían las clases de equitación de Bella.
-papa, ahora que Bella ya está de regreso – divague un momento – ¿podría ir yo a Glasgow? – mi padre leía la correspondencia.
-para el siguiente año – dijo en tono seco
-pero, papa en dos meses es mi cumpleaños…me gustaría pasarlo allá… y en un año yo…
-dije que el siguiente año
-ah, claro – dije irritada – es que no soy Bella, si fuera ella le dirías que si de inmediato
-¿otra vez con lo mismo? – Dijo mi padre arrojando de golpe al escritorio los tres sobres que le faltaban por leer – ya déjate de estupideces y ponte a hacer algo más de provecho
-¿de provecho? ¿De provecho dices? ¿Y que es entonces lo que hago exactamente? ¡Me la paso trabajando en tu estúpida oficina mientras que tú estás en casa leyendo el periódico o tu correspondencia, hago las tareas de la escuela! Y Bella… ¡de vacaciones por tres años! ¡¡Tres papa!! Ella no está estudiando ahora, ni trabaja… ¿y me dices a mí que me ponga a hacer algo de provecho?
-no voy a discutir eso de nuevo – dijo volteándose a la ventana que daba vista a la calle principal – ve a ayudarle a tu madre en lo que necesite.
-no puedo creerlo… eres… tan injusto – me retire de su despacho dando un portazo al salir. No podía creerlo, asi de simple me negaba las cosas, solo decía “no” y ya no había marcha atrás, estaba segura que si en ese momento de la discusión llegaba Bella a pedirle un Yate o un avión privado, mi padre movería cielo, mar y tierra para dárselo.
Subí enojada a mi habitación, di un portazo como siempre lo hacía después de “hablar” con mi padre; tome mi ipod y le di en reproducir, subí el volumen y me recosté en mi cama. Me puse a pensar en que era lo que había hecho mal para que mi padre fuera asi de injusto conmigo; no entendía porque no me daba aunque sea un poco de crédito en las cosas que hacía o en darme aunque sea un permiso de salir solo por una vez…
Cuando estaba a punto de quedarme dormida, escuche que abrían la reja de la entrada. Asumí que sería Bella; me levante de la cama y fui a la ventana para asegurarme… era ella.
-Florence – dijo mi madre desde la cocina – Bella ya está aquí, baja a saludar y a cenar
-ahora voy – dije sin muchos ánimos – solo me lavo las manos, me mire en el espejo y suspire hondo… puse mi mejor sonrisa y baje a saludarla – ¡Bella! – La abrase – ¡me da tanto gusto verte!
-¡Florence! – Me imito en el abrazo – estas tan cambiada, ¡rubia!
-sí, fue… un pequeño cambio – sonreí
-te ves bastante bien, ¿verdad papa? – ambas lo miramos
-desde luego… es que se quería parecer a ti – lo mire con furia en los ojos, siempre intentaba molestarme
-te ves preciosa Florence – me beso en la cabeza - estamos tan contentos de que estés en casa de nuevo hija – mi madre la abrazo por segunda vez – pero pasemos a la mesa, ya está todo listo.
Pasamos al comedor, la mesa estaba lista ya, mama había sacado la vajilla nueva, los manteles eran nuevos también, no recordaba haberlos visto antes. Saco las copas para el vino… y había hecho el postre que tanto nos gustaba a las dos.
-¡vaya! – Dije sentándome en mi lugar – hiciste brownies
-asi es, como se que a las dos les gustan…
-es genial mama – dijo Bella al sentarse junto a mi – hacia mucho que no los probaba, la comida allá es totalmente distinta a la de aquí.
-ya lo creo, no hay nada como el hogar… ¿no Florence? – me pregunto mi padre al sentarse en la mesa
-claro, ni yo pude haberlo dicho mejor – lo dije con sarcasmo, mi hermana notaba el desacuerdo que había entre él y yo; en realidad, todos lo notaban – es por eso que no me gusta salir de aquí.
-¿pasa algo Florence? – pregunto mi hermana extrañada pero a la vez segura de lo que creía.
-nada pasa Kristen – la mire y sonreí.
-Kristen… ¿desde cuándo me dices asi?
-desde ahora, solo por decirlo… ya sabes las cosas que se me ocurren – dije molesta pero sin exaltarme mientras mi madre nos servía la cena
-haber silencio ya – se sentó por fin – demos gracias por estos alimentos y empecemos de una vez antes de que esto se enfríe.
Claro, como es debido… dimos gracias por los alimentos que teníamos en casa, después de un rato de silencio y de agradecimientos empezamos a comer. Tome un poco de pasta y puré de papa, mientras que los demás comían de todo, salchichas pan ensalada y carne. La cena estuvo deliciosa, a demás de las “maravillosas” aventuras que Bella había pasado en Italia; nos comento que había ido al coliseo, a la capilla Sixtina, obras de teatro, el Panteón de Agripa, la plaza Navona, el castillo Sant'Angelo…
-es bueno conocer esos lugares, espero que hayas traído fotos de todo
-no de todo papa – dio un sorbo a la copa con el vino – no en todos lados dejaban tomar fotografías, hay algunas que están borrosas porque las tome a escondidas
-bien, bien hermana, tendrás que mostrármelas – dije tomando mi último bocado de pasta
-que bueno que la pasaste bien hija – dijo mi padre mirándome discretamente
-¿Quién quiere postre? – mi madre intervino antes de que pudiera decirle algo
-¡desde luego que yo! – mi hermana se paró de un brinco y acompaño a mi madre a la cocina
-no sigas con esto papa – dije bastante molesta - ¿puedes dejar de atacarme solo por un rato?
-yo no te estoy atacando, solo me da gusto de que mi hija se haya ido a Italia y que haya disfrutado
-sí claro, estoy segura que lo disfruto, ese viaje era mío papa, y bien lo sabías ¿Por qué eres asi conmigo?
-Mañana vendrán tus tíos de Brooklyn, iremos a una subasta. Tu hermana y tú podrán hacer lo que quieran
Me levante de golpe, para eso no sabía que mi hermana no estaba detrás de mí y al recorrer la silla hice que tirar los dos platos con los brownies. Claro que no me importo y seguí mi camino hacia mi habitación. Mientras subía, logre escuchar a mi padre gritarme que bajara a ayudarle a limpiar. Definitivamente tendría que salir de allí, no podía seguir aguantando mas los desprecios de mi padre, claro que lo sentía por mi madre. Era la única con la que me llevaba bien en casa… y mi hermana.
Tome las maletas que tenía, me encerré con llave y comencé a guardar todo lo que había en mi habitación, no quería dejar rastro de nada, salvo una fotografía que tenía de mi padre conmigo antes de que cambiara su forma de ser conmigo.
No doble nada, solo lo metí tal cual iba cayendo sobre la cama; al terminar de guardar todo tome mi celular y llame a mi mejor amiga…
-Eileen, necesito que pases por mi esta noche… si ya me decidí – dije mientras mi amiga me hablaba – si ya está aquí… no… cuando pases aquí te explico, n o toques, nadie debe saber que me iré cuando estés aquí marca y cuelga
Colgué e hice una última revisión para evitar dejar algo aquí, ya que no planeaba volver. Esa noche, ya no baje a nada… no hice contacto con mi familia de nuevo. Me acosté con la ropa puesta para no perder el tiempo y apague la luz… solo me quedaba esperar a Eileen…



